Muchos emprendimientos empiezan con una idea que asumen que el público va a desear. Hay quienes trabajan por meses o años perfeccionando su producto o servicio, sin mostrarlo a clientes potenciales, y luego fracasan. Es necesario comunicarse y estar dispuesto a cambios durante el desarrollo de todo emprendimiento; por eso existen metodologías ágiles que aumentan la flexibilidad, el aprendizaje continuo y la adaptación al cambio, promoviendo ciclos iterativos que reducen riesgos y fomentan la mejora constante. Con el paso del tiempo estas metodologías, como Scrum y Kanban, se han hecho más populares. En esta ocasión, hablaremos sobre otras metodologías relacionadas: Lean Startup y Design Thinking.
¿Qué es Lean Startup?
Propuesto formalmente por Eric Ries en su libro “El método Lean Startup” en 2011, esta metodología provee un acercamiento científico a la creación y gestión de startups y cómo llevar productos deseados a las manos de los clientes rápidamente. El objetivo de esta metodología es la creación de un producto mínimo viable (o MVP por sus siglas en inglés) que pueda ser testeado en el mercado y mejorado a través de feedback. Con Lean Startup los emprendedores aprenden a gestionar su emprendimiento, cuándo cambiar de rumbo o pivotar, y cuándo insistir, hasta llevar su negocio al éxito.
Ries afirma que el éxito de una startup se puede lograr siguiendo el proceso propuesto y los principios de Lean Startup: saber que hay emprendedores en todos lados, que el emprendimiento es gestión, validar el aprendizaje (lo que se conoce como feedback), contabilizar la innovación y sobre todo construir, medir y aprender.
Para aplicar el método, se distinguen varias etapas:
- Necesidad del cliente: Primero es necesario un estudio y análisis del público para detectar sus problemas y necesidades.
- Detección de oportunidad: Al definir las necesidades del público, se pueden identificar oportunidades de negocio.
- Ideación de soluciones: Se estudian las ideas y posibilidades sobre cómo abordar el problema del público.
- Priorización de la solución: Tras un análisis, se elige una solución para desarrollarla en un producto mínimo viable.
- Construcción del producto mínimo viable según hipótesis: El desarrollo del producto como tal, atendiendo al aprendizaje previo.
- Medición de resultados: Cuando se tiene un producto mínimo viable, se prueba en el mercado para obtener el feedback de los usuarios para poder adaptar el producto.
- Aprendizaje de errores y detección de fortalezas: El análisis y estudio continuo de todas las fases aporta información sobre los fallos que se deben evitar y las fortalezas que se pueden incluir en otras partes del proceso.
- Validación: Cuando se llega al producto final se hace un análisis para decidir si cumple o no las expectativas del mercado.
- Iteración: Se repite el proceso cuantas veces sea necesario para afinar el producto.
- Decisión de pivotar: Si se detecta que el producto o servicio no cumple los objetivos que demanda el mercado a pesar de cumplir con las etapas del método, es conveniente pivotar; es decir, cambiar aspectos claves del negocio para que encaje en el mercado.
Para implementar la metodología existen una variedad de herramientas, como el marco de trabajo Scrum, el Business Model Canvas, o incluso Design Thinking.
¿Qué es Design Thinking?
La innovación es clave en el mundo de los negocios. En este ámbito el término “design thinking” surge a menudo, es fomentado por las empresas de éxito y resulta una habilidad útil para cualquier profesional. El Design Thinking es una mentalidad y un enfoque hacia la resolución de problemas y la innovación basados en el diseño centrado en el ser humano.
Su origen puede ser rastreado, posiblemente, siglos atrás, pero ganó tracción en el mundo moderno de los negocios cuando Tim Brown, CEO y presidente de la compañía de diseño IDEO, publicó un artículo al respecto en Harvard Business Review en 2008. A diferencia de otros procesos de innovación, Design Thinking se basaba en la solución y se centraba en el usuario en lugar de el problema. Además de la empatía hacia el usuario, también se centra en observar la interacción con el producto para llegar a conclusiones basadas en investigación, asegurándose que el usuario sea siempre el foco en la implementación final.
Aunque existen distintas variaciones al cómo implementar Design Thinking, el decano de la escuela de negocios de Harvard, Srikant Datar, propone un marco de cuatro fases:
- Clarificar: Primero hay que delimitar el enfoque del proceso de design thinking. Para lograrlo se observa detenidamente el problema y los obstáculos que hayan prevenido una solución en el pasado.
- Idear: Una vez se tiene una afirmación o pregunta del problema sólida, se procede a la ideación. Se pueden usar diferentes herramientas para la creación de ideas, no hay una delimitación en esta fase. El objetivo es sobrellevar el estancamiento y fijación cognitiva para obtener nuevas e innovadoras ideas que podrían solucionar los problemas identificados.
- Desarrollar: En la tercera fase se desarrollan conceptos mediante la crítica a las posibles soluciones. Esto incluye prototipado, testing y experimentación para responder a preguntas críticas sobre la viabilidad de un concepto. No se busca la perfección, sino la experimentación con las distintas ideas para ver qué partes funcionan y cuáles no.
- Implementar: Finalmente, como una extensión de la fase de desarrollo, la implementación empieza con testing, reflexionando sobre los resultados para luego reiterar y probar de nuevo. Es posible volver a pasos anteriores para refinar la solución; de hecho, se recomienda hacerlo, pues design thinking es un proceso iterativo, no lineal. Además, en esta fase es importante compartir los resultados con las partes interesadas para mejorar el aprendizaje y la innovación.

¿Cómo se diferencian y relacionan?
Design Thinking no es realmente una metodología ágil, sino un acercamiento o método hacia la solución de problemas e ideación, impulsa la empatía y la creatividad para identificar problemas reales. Por otro lado, Lean Startup ofrece un enfoque experimental para validar soluciones de forma eficiente, con prácticas ágiles que garantizan la ejecución rápida y colaborativa. En conjunto, conforman un marco poderoso para emprendedores y equipos que desean innovar con propósito y minimizar la incertidumbre en el entorno.
De hecho, muchas veces se suele aplicar Design Thinking en las primeras etapas de análisis de usuario en Lean Startup para hacer más eficiente la comprensión del problema y poder ofrecer las mejores soluciones. Esto se debe a que, gracias a su acercamiento humano, Design Thinking ayuda a empatizar con los clientes y definir sus necesidades de la forma más concreta posible, aspectos esenciales en las primeras fases de Lean Startup.







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